MÉXICO (14/10/02)
La física de partículas elementales
es una disciplina que ha experimentado una transición
de la pequeña a la gran ciencia, la Big Science.
Se trata de una forma de investigar caracterizada por
grandes recursos humanos, grandes infrastructuras y
grandes costos de equipos e instalaciones. Los proyectos
de futuro que ya se están diseñando en
esta disciplina científica implican un concepto
todavía más ámplio de colaboración,
que requiere una cultura de compromisos para compartir
costos y la definición de prioridades de investigación
consensuada a escala internacional. Es lo que los científicos
comienzan a llamar la Mega Science.
Científicos de la Universidad Nacional Autónoma
de México analizan en un artículo recientemente
publicado en Interciencia el papel de las comunidades
de investigación pequeñas, con recursos
ordinarios y periféricas a los grandes centros
mundiales de investigación, como es el caso de
la aportación mexicana a la física de
partículas elementales. Para su análisis,
los investigadores utilizaron como herramienta principal
un conjunto de bases de datos que recogen la producción
científica completa a escala mundial en el ámbito
de la física de partículas elementales:
el sistema de bases de datos SLAC, SPIRES y HEP.
Según afirman los investigadores, el desarrollo
de esta disciplina en México ha seguido un proceso
exitoso de maduración tanto en el ámbito
teórico como en el experimental. Un total de
21 instituciones científicas mexicanas han colaborado
por lo menos con un trabajo, mientras que diez de ellas
albergan a los grupos de investigación de mayor
tradición. La investigación se ha descentralizado,
rompiendo con el predominio que durante los años
setenta y ochenta tenían tres instituciones del
Distrito Federal. Ahora, la aportación de las
instituciones de provincias a la producción científica
representa ya una tercera parte del total.
La producción científica en el ámbito
de la física de partículas elementales
se encuentra ahora en el período de crecimiento
más importante de su historia. Se trata, además,
de un crecimento desligado del aumento en el número
de instituciones. Si bien en la primera mitad de la
década de los noventa crecieron de la mano el
número de centros dedicados a la investigación
y el número de artículos publicados, en
la segunda mitad de los noventa el número de
instituciones se ha estabilizado y la producción
científica ha continuado su tendencia ascendente.
Según afirman los investigadores, de continuar
la misma tendencia, para el año 2005 la física
mexicana de partículas podría alcanzar
una producción anual de 600 trabajos, cantidad
que duplicaría, en sólo 5 años,
la producción anual de 292 trabajos correspondiente
al año 2000, una cifra que México tardó
30 años en conseguir.
Investigador:
Francisco Collazo Reyes
Escuela Nacional de Biblioteconomía y Archivonomía.
Biblioteca de Ciencias Exactas CINVESTAV-IPN. México
DF.
http://www.cinvestav.mx/cgi-bin/db2www/organigrama/DircPlaneacion.d2w/consulta
Artículo de referencia:
Interciencia 2002, vol 27, núm 7
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