ESPAÑA
(29/09/02)
La terapia génica consiste en la introducción
de material genético en
determinadas células con el fin de generar efectos
curativos. Para
llevar el material genético hasta la célula
generalmente se utilizan
virus inocuos que no proliferan, al menos en teoría.
En septiembre de
1999 el joven de 18 años Jesé Gelsinger
murió a causa de la aplicación
experimental de terapia génica por una actividad
del virus en zonas del
organismo diferentes a las que iba dirigido. Este hecho
incentivó la
búsqueda de estrategias alternativas dirigidas
principalmente a
disminuir las dosis de virus necesarias para que el
tratamiento sea
eficaz.
Según los investigadores Jesús Prieto,
Bruno Sangro y Cheng Qian, de la
Universidad de Navarra (España), para evaluar
la efectividad de estas
nuevas estrategias de terapia génica en la lucha
contra el cáncer será
muy importante poder hacer un seguimiento in vivo de
la actividad de
intercambio genético de los virus, es decir,
determinar visualmente qué
hace el virus y hacia dónde se dirige su actividad
una vez introducido en el
cuerpo del paciente. Este tipo de información
sólo se puede obtener
actualmente mediante técnicas de imagen molecular
tales como la
tomografía de emisión de positrones (PET),
que permitiran comparar
diferentes virus y otros vectores (agentes portadores
del material
genético hasta la célula), así
como diferentes rutas de administración.
Investigador:
Jesús Prieto
Universidad de Navarra
http://www.unav.es/cun/html/dptos/dep18.html
Artículo de referencia:
Gastroenterology, 2002, Vol 123, Iss 2, pp 639-642
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