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La industria y la actividad agrícola contaminan en Argentina



ARGENTINA
(14/10/02)

Las emisiones contaminantes en Argentina son escasas, a causa de la baja densidad de población. Sin embargo, estas emisiones estan creciendo a un ritmo muy elevado, del mismo modo que ocurre en otros países de sudamérica. Los inventarios de emisión de las zonas urbanas de las agencias ambientales estatales son escasos e ineficientes. Para realizar un inventario eficaz es muy útil el uso de biomonitores, generalmente especies vegetales que presentan parámetros medibles en respuesta a la cantidad de metales pesados en el aire. Se trata de una técnica relativamente barata en comparación con otras técnicas de monitoreo de uso común.

Un equipo de investigadores argentinos ha utilizado por primera vez una planta muy abundante en sudamérica, la Tillandsia capillaris, como indicadora de los niveles de contaminación en Argentina. Los científicos han llegado a la conclusión de que algunos metales pesados como el níquel, el zinc y el cobre se encuentran en el ambiente a causa de la actividad industrial y al uso de pesticidas en agricultura.

El género Tillacea está ampliamente distribuido en sudamérica. Tiene un gran número de especies, pero hay muy pocos estudios científicos que describan su respuesta fisiológica a los contaminantes y, por lo tanto, su habilidad como biomonitores. Los científicos han analizado la habilidad como biomonitor de Tillandsia capillaris y han medido mediante esta planta la calidad atmosférica y la distribución de metales pesados. El análisis del aire se ha llebado a cabo en una zona de Argentina de 50.000 km2 en la parte central del país. El área se subdividió en celdas de 25x25km2 y se tomaron muestras de T. Capillaris en cada punto de intersección.

Los investigadores determinaron los contenidos de cobre, cobalto, hierro, niquel, manganeso, plomo y zinc acumulados en las plantas mediante espectrometría de absorción atómica. Los parámetros químicos y fisiológicos de las plantas fueron también recogidos para poder detectar el daño causado en las hojas. De este modo se obtuvieron patrones geográficos de distribución para los diferentes metales pesados que reflejaban la contribución del hombre y de las fuentes naturales a su emisión.

Después de analizar todos los datos, los científicos argentinos dedujeron que el hierro, el manganeso y el cobalto encontrados en el aire tienen su origen en el suelo. Los valores más elevados de plomo se encontraron en las zonas montañosas y pueden ser atribuidos a su presencia en el granito de las rocas. El hombre, sin embargo, es el responsable de la presencia de níquel, el zinc y el cobre. Mientras el níquel presenta las mayores concentraciones en las zonas industriales, el zinc se encuentra principalmente en las áreas de mayor desarrollo de la agricultura. Lo mismo pasa con el cobre, cuyo orígen se puede atribuir al uso de pesticidas. La ciudad de Córdoba y una zona agrícola más al sureste son, según el estudio, las zonas con mayor concentración de metales pesados en el aire.

En el estudio han participado científicos de la Universidad Nacional de Córdoba, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), la Universidad de Buenos Aires y el Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal de Argentina.

Investigadora:
María Luisa Pignata
Universidad Nacional de Córdoba, Argentina
http://www.unc.edu.ar/

Artículo de referencia:
Environmental Pollution, 2002, Vol 120, Iss 1, pp 59-68

 


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